Interesante reflexión que hace el autor al analizar si el perfil del egresado, desde años atrás es realmente lo que demanda el mundo laboral, agregando además que ambos mundos son muy limitados y que debemos ser muy cuidadosos con el objetivo de la educación al hablar sobre las competencias que queremos desarrollar en nuestros alumnos, no desvirtuar el término que va enfocado hacia una formación inteligente y ética para servir hacia una formación automatizada y eficiente para ganar, buscando meros logros individuales, se debe , sin lugar a dudas establecer una mejor articulación entre los objetos de estudio (conocimiento teórico) y los objetos socio-profesionales (praxis del conocimiento).
Retomo de nuevo la frase dicha por el autor la educación debe brindar una “formación inteligente y ética para servir”, para vivir adaptados a una sociedad donde juguemos un rol basado en nuestras habilidades, conocimientos y competencias de manera coordinada y armónica con los demás y no caer en una formación automatizada, fría y eficiente para ganar, y aquí es donde también estriba parte de la diferencia de la amplia función de la educación escolar con la de una simple capacitación, en la escuela no sólo se debe enlazar lo teórico con lo práctico, se debe guiar al alumno para que analice, reflexione, proponga, discuta, colabore, etc. y no únicamente realice acciones mecánicas que lo hagan ser un ganador, es decir nuestra labor docente abarca aspectos cognitivos internos que deben aterrizar en competencias operativas más ricas y amplias.
Como nos hace ver el autor, es muy cierto que ningún examen profundiza o traslada los cuestionamientos al aspecto interno del alumno, y aquí mismo nos encontramos con unos de los errores de la educación al querer “transformar actitudes, habilidades etc. y fijar la atención principal en la adquisición de contenidos y sus procesos para lograrlo y no en las expresiones que reflejen la identidad de los alumnos y poder incidir en ellos para transformar y lograr su evolución como ser humano.
Como docentes podemos mediar los escenarios educativos que propicien el aprendizaje, pero además podemos mediar de una manera más profunda estrechando la comunicación con nuestros alumnos para que ellos puedan tener las condiciones emocionales para que fluya el proceso cognoscitivo que implica la adquisición de competencias. Considero que es muy importante que la persona se transforme internamente, que se movilicen sus esquemas cognoscitivos para lograr un aprendizaje realmente significativo y ante una situación situada a su realidad.
Considero que no existe el aprendizaje no significativo, en todo caso sería el simple almacenamiento o memorización de datos, que, en un momento dado si se da una situación especial el sujeto puede echar mano de ellos, convirtiéndose hasta ese momento en un dato que forma parte de un aprendizaje que está siendo significativo al darle aplicabilidad en la resolución de dicho problema.
Pr otro lado creo que hay que ser muy cuidadosos al intentar conectar lo visto en clase con situaciones reales, que sean situaciones factibles tanto a las posibilidades de la realidad del estudiante como de su interés (situar el aprendizaje dentro de las posibilidades reales del estudiante).
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Concluyo éste apartado de análisis y reflexión con el cuestionamiento hecho por el autor:
¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Es muy cierto que ningún examen profundiza o traslada los cuestionamientos al aspecto interno del alumno, y aquí mismo nos encontramos con unos de los errores de la educación al querer “transformar actitudes, habilidades etc. y fijar la atención principal en la adquisición de contenidos y sus procesos para lograrlo y no en las expresiones que reflejen la identidad de los alumnos y poder incidir en ellos para transformar y lograr su evolución como ser humano.
Definitivamente no, el aprendizaje es un proceso complejo que no puede ser medido por un simple instrumento que fue creado para “evaluar” ciertos contenidos, implica la participación mediadora del docente en el sentido interno con el alumno, no únicamente como propiciador de escenarios pedagógico para el aprendizaje, implica la movilización de acciones adaptativas internas (cognitivas) y externas que lleva a cabo en éste caso el estudiante cuando se encuentra en una situación o problemática real, para lo cual definitivamente hecha mano del almacén previo de competencias ,que, aunadas a las adquiridas recientemente ayudan en éste proceso de reorganización y adaptación a la nueva situación.